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¿Nos roban los datos las aplicaciones móviles?

Si lo piensas, los smartphones modernos son realmente extraordinarios. Puedes obtener aplicaciones prácticamente para todo: juegos, navegación por satélite, escáneres de códigos de barras, videollamadas… Hoy en día es muy difícil encontrar un ámbito para el que no exista una aplicación. Además, la gran mayoría de las aplicaciones son gratuitas, lo que nos hace preguntarnos cómo pueden continuar financiándolas los desarrolladores.

No es ningún secreto que la publicidad juega un papel fundamental en las aplicaciones gratuitas, y algunas de ellas ofrecen versiones de pago libres de anuncios. ¿Qué hay de las aplicaciones que, por el contrario, no utilizan publicidad? En estos casos, el flujo monetario no está a la vista y en ocasiones conlleva la venta de datos personales.

¿Qué clase de datos proporciona, por tanto, ingresos a las aplicaciones? ¿Qué hace tan interesante a la información privada como para que existan compañías dispuestas a comprarla? Aquí es donde vuelve a entrar en juego la publicidad, si bien no siempre en forma de molestas ventanas emergentes. La combinación de un nombre, un número de teléfono y una dirección es sin duda valiosa para las compañías y algunas de ellas están preparadas para soltar elevadas sumas de dinero a cambio de grandes cantidades de datos. Si un usuario lleva tiempo completando su perfil (mediante términos de búsqueda en Google, compras en Amazon, reservas en sitios web turísticos, etc.), pueden utilizarse ingeniosos algoritmos para predecir la actividad de dicho usuario y mostrarle después los anuncios relevantes. La tasa de éxitos de este tipo de publicidad es muy alta, pero ¿cómo recopilan nuestra información estos anuncios personalizados en primera instancia?

Si se trata de smartphones, las compañías no recopilan nuestros datos a través de medios ilegales como el hackeo o el malware. De hecho, somos nosotros mismos quienes concedemos permiso a los desarrolladores de aplicaciones para que accedan a nuestros datos personales.

Permiso de instalación

Si vas a la tienda de Google Play o de Apple y tratas de descargar una aplicación, verás que antes de poder instalarla se te solicitarán ciertos permisos relativos al dispositivo y a los datos. Si has descargado, por ejemplo, una aplicación de fotografía, es obvio que tendrás que permitirle el acceso a tu cámara, y lo mismo ocurrirá con las aplicaciones de navegación satélite que requieran acceso a la señal GPS. ¿Qué ocurre, sin embargo, si has descargado un despertador que solicita permiso para acceder a tus fotografías, a tu cámara y a tu micrófono? ¿Y si una aplicación de juegos gratuita te solicita acceso a tus textos y a tu lista de contactos? Esto debería servirte como señal de advertencia de que es posible que la aplicación que intentas descargar esté accediendo a datos que no tienen relevancia alguna para su función. Con estos permisos, la compañía que ha desarrollado la aplicación puede habitualmente enviar estos datos a sus servidores cuando la aplicación está en ejecución (si consultas los términos y condiciones es probable que encuentres información al respecto).

El Centro Europeo de Investigaciones Económicas ahondó en el análisis sobre este tema y examinó específicamente las descargas de la tienda de Google Play. Sus resultados revelaron que la mitad de las 136 aplicaciones analizadas solo podían instalarse si se autorizaba el acceso a información confidencial. Es más: 14 de estas aplicaciones fueron consideradas problemáticas en lo relativo a la protección de la intimidad. Puedes encontrar el estudio completo aquí.

Explicación de los derechos de acceso

Cada aplicación solicita derechos de acceso distintos, pero ¿qué consecuencias tiene esto para las situaciones cotidianas? Quizá te estés preguntando también, antes que nada, por qué algunas aplicaciones necesitan tantos permisos. Con estas cuestiones en mente, echemos un vistazo a las solicitudes de información personal más comunes de las aplicaciones y a su significado real.

Teléfono

Gracias a este privilegio las aplicaciones pueden emitir y recibir llamadas. Esto es comprensible para aplicaciones como Skype, pero si una aplicación que no tiene nada que ver con llamadas telefónicas solicita dicho acceso, seguramente deberías pensártelo dos veces.

SMS

Permite a la aplicación el envío de mensajes de texto. Existen aplicaciones maliciosas que realizan suscripciones vía SMS que resultan en facturas telefónicas más elevadas. Al igual que el acceso al teléfono, este acceso solo debería autorizarse si confías de verdad en la aplicación y en su procedencia.

Fotografías/multimedia/almacenamiento externo

Cuando concedes estos permisos a una aplicación, esta puede acceder a tu dispositivo y leer, editar y eliminar datos. Es evidente que esto es necesario para aplicaciones de almacenamiento en la nube o aplicaciones de uso compartido de archivos como Google Drive o Evernote, pero en términos generales existen muchas aplicaciones que solicitan este permiso para almacenar ajustes. También se solicitará el acceso a Internet para cargar archivos a la web o para almacenar en la nube.

Contactos

Permite a una aplicación acceder a los contactos almacenados en tu dispositivo. Las aplicaciones como WhatsApp o Skype, las libretas de direcciones y las redes sociales necesitan dicho acceso, pero para otras aplicaciones suele ser innecesario.

Historial de dispositivo y de aplicaciones

Con este permiso, una aplicación puede realizar el seguimiento de la actividad del uso de un smartphone en tiempo real. Es posible que se solicite para enviar informes de fallos o de errores a desarrolladores.

Ubicación

Aplicaciones basadas en navegación y en ubicación como Google Maps y Uber necesitan acceder a tu ubicación GPS para facilitarte sus servicios. Sé precavido, no obstante, porque los datos que envías podrían crear perfiles de movimiento que muestren tu ubicación exacta en cualquier momento… ¡Si lo piensas, da un poco de miedo!

Identidad

Permite a las aplicaciones identificar las cuentas de usuario existentes en un dispositivo y cómo están conectadas. Las aplicaciones con este permiso pueden leer y modificar tu tarjeta de contactos, que por lo general incluye tu número de teléfono y una imagen.

Cámara/micrófono

Si bien es un requisito para la mayoría de aplicaciones de redes sociales como Snapchat e Instagram, no lo es para muchas otras. Piensa bien lo que estás instalando: ¡es posible que existan aplicaciones maliciosas que utilicen estos permisos para espiarte sin que lo sepas!

Mantén la calma y comprueba los permisos

Antes de instalar una aplicación es muy importante que leas específicamente qué autorizaciones o permisos solicita. Si te parecen superfluos, entonces deberías seleccionar otra aplicación. Tras la instalación puedes también consultar, en el administrador de aplicaciones, qué permisos son necesarios para las aplicaciones que tienes instaladas (por ejemplo, si utilizas WhatsApp, echa un vistazo a su extensa lista de permisos).

Por lo general, deberías plantearte si es mejor idea pagar una pequeña cantidad por una aplicación de pago, lo que normalmente elimina los problemas potenciales de las aplicaciones gratuitas que utilizan (y en ocasiones abusan de) tus datos. Como mínimo, más vale que te cures en salud y que te asegures de que cualquier aplicación que descargues provenga de la tienda de aplicaciones oficial de tu dispositivo, como iTunes o Google Play.

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