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¿Qué significarán los Big Data para tu centro de datos?

En los próximos años, todo negocio español deberá tomar ciertas decisiones clave sobre cómo manejar sus datos. Con el constante crecimiento de la información que reúnen y procesan las empresas, a los centros de datos heredados puede resultarles difícil lidiar con la presión.

La era de los Big Data requerirá, por tanto, un nuevo enfoque por parte de los centros de datos, que deberán ser más rápidos y flexibles para manejar el creciente volumen y variedad de información recibida.

¿Cuáles son, entonces, los principales problemas a los que tendrán que enfrentarse los directores de TI a la hora de modernizar su infraestructura y garantizar la mayor eficacia posible?

Retos para los centros de datos

Uno de los retos principales para el centro de datos será cómo lidiar con el incremento de capacidad que conllevarán los Big Data. Por lo tanto, muchos negocios deberán hallar una solución flexible que pueda multiplicar su eficiencia para satisfacer tales necesidades. Esta es una de las razones clave por las que la infraestructura basada en la nube está adquiriendo tanta popularidad: esta tecnología puede ofrecer una escalabilidad mucho más sencilla que las alternativas tradicionales.

El otro factor principal será la latencia. Si las firmas pretenden acceder a datos de fuentes, como pueden ser las transacciones o datos sociales y se sirven de ello para adaptar sus operaciones en tiempo real, esto requerirá resultados instantáneos. Por este motivo, los centros de datos deben ser capaces de transferir los datos adecuados a las aplicaciones correctas con la mayor rapidez posible, ya que cualquier retraso lleva a un negocio a guiarse por información inexacta y obsoleta en su toma de decisiones.

Impulsar la eficacia

Estas demandas ya están provocando cierto impacto en cómo se plantean los profesionales de TI la elección de un centro de datos. El informe de 2015 Datacentre Europe Pricing de Tariff Consultancy pronostica que la cantidad de espacio y energía necesarios para los centros de datos europeos incrementará en un 20 por ciento para el año 2020.

Esta predicción tiene el potencial de convertirse en un gran dolor de cabeza para los negocios que todavía están tratando de construir sus propios centros de datos y es por este motivo que muchos de ellos les están dando la espalda a las soluciones dedicadas en beneficio de las soluciones de ubicación conjunta y de las soluciones en la nube.

Según declaraciones de Anthony Day, letrado especializado en tecnología y propiedad intelectual del bufete de abogados DLA Piper, a Computer Weekly: “Esporádicamente se dan casos de grandes corporaciones, como bancos o compañías farmacéuticas, que crean su propio centro de datos, pero normalmente lo hacen por razones normativas o de seguridad muy específicas.

“A nosotros acuden numerosos clientes que necesitan trasladar gran parte de su infraestructura TI de centros de datos físicos a la nube para reducir futuros costes operativos e inversiones de capital.”

Además de los beneficios económicos que conlleva, el traslado a soluciones en la nube también proporciona a los negocios acceso a más potencia de procesamiento de la que serían capaces de conseguir a menudo por sí mismos. Este es un factor que recobrará particular importancia en la era de los Big Data.

Tal como señala BIS Infotech, los Big Data tendrán un impacto espectacular en el modo en que los centros de datos manejan el tráfico y el procesamiento, teniendo en cuenta las expectativas de manejo en tiempo real del procesamiento por lotes y de flujos de datos. “Para soportar todas estas transacciones/procesos que ocurren en tiempo real, un centro de datos debe disponer de suficiente potencia de procesamiento, entradas y salidas de almacenamiento y ancho de banda de red,” afirma la publicación.

La ecuación de costes

Años atrás, tal potencia de procesamiento habría significado una elevada factura para el centro de datos. A medida que avanza la tecnología, sin embargo, este tipo de capacidad se está convirtiendo en cada vez más asequible tanto para pequeñas y medianas empresas como para empresas de mayor tamaño.

Uno de los factores influyentes es el reconocimiento de que los centros de datos ya no tienen por qué presidir un intercambio para proporcionar el tipo de resultados de baja latencia en tiempo real que exigen los negocios de hoy en día. Esto significa que las instalaciones pueden reubicarse de grandes centros urbanos a áreas residenciales y rurales de costes más bajos.

El estudio de Tariff, por ejemplo, reveló que el precio de los centros de datos el año pasado en Londres era alrededor de un 27 por ciento superior al de los precios en el exterior de la capital, y que los proveedores ofrecen grandes gangas a las compañías en forma de descuentos para incitar a los clientes a abandonar las grandes ciudades.

En los últimos años se ha ido mitigando la preocupación de que estas instalaciones puedan ofrecer un rendimiento inferior a las situadas en ubicaciones más centrales, y es que los profesionales de TI han tenido la oportunidad de comprobar de lo que son capaces.

Según declaraciones del Sr. Day: “Lo que ha ayudado a los clientes son iniciativas como la de Google de establecer su centro de datos en Finlandia. Cuando estás sentado en tu escritorio realizando una búsqueda, ¿crees que la velocidad es tan lenta porque la búsqueda se está realizando en Finlandia?  Para la gran mayoría de la gente, la respuesta es no.”

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